martes, septiembre 25, 2007

El viaje a la felicidad/ Eduardo Punset



DOSSIER

Biografía
http://es.wikipedia.org/wiki/Eduard_Punset

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3 comentarios:

Paulette dijo...

El viaje a la Felicidad -

Empecé a leer, sobrevolé hasta las formulas finales y me dijé: es confuso, pedante, incompletísimo y no me aporta nada nuevo. No voy a perder el tiempo intentando entender frasecitas como:” Es totalmente absurdo pretender que los recursos asignados a los procesos conscientes y discrecionales – solo un cinco por ciento del total - deban utilizarse también en la gestión de los procesos automatizados o que podrían automatizarse”, o empezar una investigación para saber si es verdad que las personas a las que se extiparon las amígdalas carecen de emociones.
Pero, al final, logré motivarme decidiendo que sí, que lo iba a leer, que iba a razonar estas primeras impresiones, llerlo de forma crítica pero intentando ser objetiva. En ello estoy.

De todas maneras, quiero añadir que para mí la felicidad es sencillamente, de forma inconsciente o consciente, según el grado de evolución alcanzado por un organismo, el tener cubiertas las necesidades. Y punto. Lo que varía son las necesidades. Las básicas podríamos decir que son comunes a todas las especies: comer, y luego reproducirse.Y estas no necesitan de emociones, se bastan con las sensaciones y los instintos.
El hombre, ser en evolución constante, como especie y como individuo, en seguida se crea otras necesidades. Quizás la más apremiante después de las básicas, sea la de ser aceptado en el entorno social al que pertenece. Incluso puede darse el caso de que una persona prefiera casi no comer, y poder, mediante determinados artilugios y actos (coches-casas-ropa, asistencia a actos relevantes -artísticos u otros -) ser aceptada por el grupo social que considera adecuado. Aquí sí intervienen muchas emociones.

También creo que para alcanzar conclusiones sobre la búsqueda y/o la obtención de la felicidad en el ser humano, basta con observar y reflexionar sobre lo observado (dentro de uno mismo y fuera), y que no hace falta torturar animales indefensos, que por mucho que se parezcan a nosotros a nivel del cerebro primitivo, no tienen la capacidad reflexiva, y por lo tanto no podemos sacar, de sus comportamientos, conclusiones relevantes para los seres humanos.

Cuando termine la lectura del libro, intentaré hacer un resúmen de lo que he encontrado en él.

Eduardo dijo...

Punset en estado puro,es lo que se me ocurre en un principio para decribir el libro "Viaje a la Felicidad".En un principio me propuse leer sus páginas en busca de algún justificante a tan pretencioso título pero al escuchar los comentarios de algunos de los más disciplinados miembros del club,confirmé mi hipótesis de partida y renuncié a la empresa.Admito que tal hipótesis viene sesgada por algún prejuicio formado en base a juicios previos creados del conocimiento más o menos somero de la obra del autor.De las opiniones de los "letraneros" alcanzé a colegir las ideas nucleares del autor para tratar de definir,en primer lugar, y de operacionalizar,posteriormente, un concepto con tan alta componente subjetiva como es la felicidad.Pero operacionalizar un concepto,supone que las variables que lo integran sean altamente precisas en su dimensión semántica para poder luego establecer o falsear las hipótesis que de ellas se puedan derivar.Llegados a este punto podríamos preguntarnos si conceptos como "opresión del poder político" o similares cumplen acaso lejanamente tal condición.Problemas conceptuales como el citado,al margen de la nula fundamentación metodológica del proceso de elaboración de una" teoría",me llevan a verter mi crítica sobre el viaje a ningún sitio propuesto por el autor:si lo que se pretende es divulgar algunos temas de candente actualidad en diversos ámbitos de la ciencia y reunirlas con el pretexto de la susodicha búsqueda,me parece una obra estimable para los no iniciados en el autor(como dijo alguien del club es más de lo mismo).Si,por el contrario,el objetivo es aprovechar el tirón y prestigio de todo lo que se relacione con la ciencia para hacer creer en algunos advenedizos a la materia científica que podemos llegar a la dicha(y los viajes que nos quedan) con tales argumentos,pues opino que estamos hablando de un libro más de autoayuda con el barniz de veracidad que aporta cualquier fórmula matemática por descabellada que esta sea.Termino con una reflexión que dejo acerca del concepto mismo que sirve de partida a la obra:¿es la felicidad algo que se obtiene de manera puntual y concreta,es la satisfacción de las necesidades como dice Paulette(idea a la que yo me adhiero en buena medida) o,si como a mí me parece de manera más exacta,debíamos plantearnos si la felicidad misma no es más que un proceso interactivo de intercambio de información cognitiva,estimular y social por medio de la cual valoramos lo que tenemos,nos falta y lo que creemos que nos completaría como seres sensibles y pensantes?.

Gladys Folch dijo...

El viaje a la felicidad
Eduardo Punset

¿Qué podemos pensar, reflexionar o percibir de este libro?
Punset, conocido más bien por su faceta de, creo, ministro de exteriores en la etapa de transición con Suárez, nos sorprende a través de este libro en su papel de árbitro y moderador entre ese mundo empírico basado en la ciencia estricta y el enigma que encierran las reacciones naturales propias de los descendientes de los ‘homínidos’ del siglo XXI.
Nuestro autor nos quiere convencer sobre cualidades connaturales, escudriñando en nuestros potenciales más secretos de forma clara y concisa. Creo que en esta exposición de resultados tan abstractos, el lector, sin duda, aprende, especialmente, sobre su condición biológica y las posibilidades que esta circunstancia le brinda para desarrollarse en una sociedad saludable.
Me pregunto ¿por qué, si somos vida como resultado del placer entre dos realidades humanas tan opuestas, cuestionamos tanto el placer de la felicidad?
También parece como si, hasta ahora, conceptos tan lógicos como: bienestar, prosperidad y comodidad e incluso la belleza, se han entendido no como un haz de luz que sirviese para iluminar oscuridades, sino como mecha válida para difundir la incertidumbre e imponer el oscurantismo más absoluto. Él nos dice que, ante un problema, nos vemos más bien inducidos a ver el bosque, pero no los elementos individuales que lo componen, es decir, el árbol.
Dada la especial situación de vivir en una sociedad avanzada, podemos estar en disposición de concebir la felicidad no como un esquema a seguir, sino contemplarla como una mina de oro personal, cuyos valores sean fuente inagotable de una existencia saludable y recreativa.
Supongo que Punset apuesta por apartar el imperativo del miedo e intenta poner letra y música sin puño propio a las sensaciones y emociones de nuestra condición humana en el siglo XXI.