DOSSIER
domingo, octubre 26, 2014
viernes, octubre 10, 2014
"La vida de las mujeres", de Alice Munro
Por Carlos Bonino
Imaginemos un
ligerísimo filamento en suspensión. Del grosor de un cabello. Cualquier
imperceptible variación de la corriente (de aire, de energía) provocará en él
un efecto. Así, el temperamento y personalidad del artista. Su corazón es un
sismógrafo, un barómetro, un preciso y genuino polígrafo. En este sentido, la
hiperestesia es condición fundamental del creador de ficciones (y no
ficciones).
Ese mecanismo
afinado y preciso es Alice Munro.
Tan afinada y
precisa que al cándido podrá parecerle incluso despiadada. La morosidad en el detalle psicológico, el retrato total es la especialidad de Munro. Casi
puede uno imaginarla de niña con su vestido de marinerita arrancando los ojos
de las cuencas a los peces en su cesta sólo para exponerlos, colocarlos a la vista, que es la manera que el artista
tiene de comprender el mundo. La
misma curiosidad desprovista de alarma de la niña Jordan frente al miembro
desnudo de Chamberlain prefigura el
espíritu de la futura narradora/artista.
"La vida
de las mujeres" es también, de nuevo, la crónica de los años de formación
del escritor (como en Proust, en Henry Miller...). Su desenlace aparece como
una coda de resonancias epifánicas a cuya altura sabemos que la autora ha
encontrado su destino.
El lector de
Munro descubrirá también que sus palabras resuenan una vez cerrado el libro con
la insistencia ciega de un grillo en una caracola. En este sentido, los
contenidos de la obra actúan como un mágico sedimento que trabaja en silencio,
un poso que se extiende y cobra nuevas dimensiones después de acabada la lectura. ¡Bravo por Alice Munro, capaz de
bofetadas que escuecen al rato! No subestimemos esa especie de escándalo de
fiesta en casa del vecino que se adivina como un pulso tras la aparente calma
de sus relatos (rasgo que comparte con Sherwood Anderson y Steinbeck, por citar
sólo esos nombres) porque es signo de auténtica grandeza literaria.
Y al final
del viaje, de la mano de Alicia (cicerone como la del cuento), uno descubre
que, pese a las apariencias, no ha aprendido absolutamente nada del mundo que
le rodea. Nada.
Sino tal vez algo más.
Algo distinto.
Otra cosa...
jueves, octubre 02, 2014
lunes, mayo 26, 2014
La ridícula idea de no volver a verte/ Rosa Montero
DOSSIER
- Crítica obtenida del periódico El País, por Tereixa Constenla.
- Crítica obtenida de la web "Los mil y un libros".
- Entrevista a Rosa Montero, en el programa "Dímelo tú" (1ª parte). Obtenido del canal youtube "laurateatral.
- Entrevista a Rosa Montero, en el programa "Dímelo tú" (2ª parte). Obtenido del canal youtube "laurateatral.
miércoles, mayo 21, 2014
lunes, mayo 05, 2014
lunes, abril 07, 2014
La última tumba/ Alexis Ravelo
DOSSIER
- Artículo sobre la novela obtenido del blog,"El Escobillón.com", y que firma Eduardo García Rojas.
- Entrevista a Alexis Ravelo, realizada por David Yagüe, sobre la obra. Obtenida de la web " Best Seller Español"
- Crítica en el blog de novela negra "Elemental", del periódico El País, y que firma Juan Carlos Galindo con el título "Una venganza rabiosamente sosegada"
martes, marzo 25, 2014
La mitad de un Credo/ Emilio González Déniz
DOSSIER
- "El mito imposible del Corredera". Artículo que firma Emilio González Déniz. Obtenido del blog Bardinia.
- El Corredera, 50 años después, por Emilio González Déniz.
- Montaje audiovisual sobre El Corredera acompañado de la famosa canción del cantautor canario Braulio. Obtenido y subido a youtube por "larevista2".
jueves, marzo 20, 2014
Proyección del film "Truman Capote".
Ayer proyectamos el film, Truman Capote, del director Bennett Miller, para los miembros de los clubes de lectura y como homenaje al gran Philip Seymour Hoffman.
Después de lo visto, no me extraña que los cinéfilos se tiren las manos a la cabeza tras su pérdida. Interpretación impecable, estéticamente insuperable.
Contamos también con la colaboración, en los comentarios, del director venezolano, Carlos Reyes Lima, que habló de los paralelismos con la novela de Capote, "A sangre fría".
Después de lo visto, no me extraña que los cinéfilos se tiren las manos a la cabeza tras su pérdida. Interpretación impecable, estéticamente insuperable.
Contamos también con la colaboración, en los comentarios, del director venezolano, Carlos Reyes Lima, que habló de los paralelismos con la novela de Capote, "A sangre fría".
jueves, febrero 27, 2014
Cita Literaria en Casa Museo Pérez Galdós con Andreu Martín y Alexis Ravelo
Hoy, jueves, 20 horas, estaremos en la Casa Museo Pérez Galdós escuchando a dos grandes de la novela negra. Andreu Martín, avezado en estas lides y Alexis Ravelo que va camino de ello.
miércoles, diciembre 18, 2013
viernes, junio 21, 2013
Cine y Literatura. Encuentro de clubes de lectura juveniles
Proyecto piloto llevado a cabo durante el mes de mayo por Gemma del Rosario Quintana, animadora sociocultural y usuaria de la Biblioteca Insular, como parte del trabajo final del curso, "El animador y la animación..." organizado por la Universidad de Educación a Distancia (UNED).
lunes, mayo 27, 2013
miércoles, mayo 22, 2013
lunes, abril 29, 2013
lunes, abril 15, 2013
Que suenen las olas/ Colección de relatos
viernes, abril 05, 2013
¿Coetzee?
Por Carlos Bonino.Verano no es un libro sobre John Coetzee. De serlo, no hubiera podido escribirse. El propio Coetzee lo advierte todo el tiempo. El libro entero está recorrido por una ironía sutil, construido sobre la apariencia de un retrato del autor a cargo de terceros; ese trampantojo es justo el mayor mérito del libro, la cualidad que lo distingue como novela y como obra de arte. La confesión mayor que pudiera desprenderse de su historia no está contenida en lo que Coetzee hace decir a sus personajes, ni en las que hace pasar por sus propias notas, sino en todo caso en eso otro que queda oculto, no dicho, y, de forma complementaria, en la propia manera de ocultarlo (esto es, en cómo el autor cuenta su historia). Si hubiera dudas -que no las hay- en cuanto a la cualidad de artista del autor de Verano, quedan disipadas al instante cuando tomamos consciencia del mecanismo íntimo de su novela. Hay que haber traspasado esa frontera que significa para los autores mediocres el impuesto debido a un ego pertinaz, esa ceguera que incapacita a la gran mayoría para atreverse a pronunciar el propio nombre, a poner en juego su reputación, para construir un personaje a partir de la propia experiencia. Coetzee va un paso más allá: interroga a otros (personajes, también) acerca de su yo novelesco. Lo que es rizar el rizo. Construye así una escena compleja a partir de una idea sencilla. Hace lo que se ha hecho toda la vida (Henry Miller, Marcel Proust, Walt Whitman...) pero trata de volar algo más lejos. Y lo consigue.
John Coetzee, misógino, misántropo, poeta. El auténtico
desastre social, la piedra en el zapato, el "célibataire",
el impedido. Imagino a más de una mujer revolviéndose en su asiento mientras
leía la novela, confundida en la inercia inevitable de la ficción con Sophie,
Adriana, Margot o Julia, quizá compadecidas del
autor del libro. Habrá quien haya sentido deseos de peinar a Coetzee, de
darle de comer, de atarle los zapatos, ¡de casarse con él para cambiarlo! En
cualquiera de los casos, se trataría de un éxito de la novela construida, de un
teatro de doscientas cincuenta y cinco páginas con John Coetzee, autor, como
director de escena. Pero, ¿no hay nada de Coetzee en el John de la novela?, se
resiste la pelirroja del asiento del fondo. Desde luego. La novela entera es John Maxwell Coetzee, por encima (e
incluso por debajo) de la intención del autor. Pero las razones de semejanza
son otras, bastante más oblicuas, que el azar de la mera coincidencia en los
hechos. Yerra quien busca al autor únicamente en lo que el autor muestra. Toda
la novela está animada por un aliento, sostenida por un estilo, un cierto
ritmo, y construida a partir de exposiciones tanto como de omisiones (que son
siempre más definitivas). Deducir a Coetzee a partir del personaje homónimo es
esfuerzo vano. Lo que queda para el disfrute es un libro, una novela. Cualquier parecido con la realidad es pura
coincidencia.
O no.
De todas formas, ¿a quién le importa?
lunes, abril 01, 2013
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